La Coctelera

Max

La Elipa de Colores

Categoría: Libros

9 Enero 2008

"Tres ratones nominalistas"

En la oficina hay un almacén. Se guardan galeradas, folios, cuadernos y bolígrafos, teléfonos viejos, pantallas de ordenador, cables y clavijas, cartones (por si vienen malos tiempos, imagino), papel de embalar, polvo, fracasos y todo ese material de derribo (libros aparte) que producen las editoriales. Hace días que oigo ruidos, murmullos. La noche pasada, a eso de las cuatro y media, tras leer unas páginas de Poems from Guantánamo -Universidad de Iowa, 2007, alabanza de Gore Vidal, epílogo de Ariel Dorfman- que tanto interés ha despertado en Amnistía Internacional, escuchar con los ojos a los muertos (maligno Quevedo) y comer una triste tortilla, me acerqué a la puerta. Al otro lado, conversaban. Una de las voces -había varias- rompió el susurro y dijo con firmeza: “como sabemos gracias al maestro de Ockham, maldita sea la peste negra que se lo llevó allá por 1348, no hay que multiplicar los seres, que algunos llaman entes, sin necesidad; es decir, si encontramos, para un hecho o fenómeno, una explicación razonada que precisa tres argumentos mayores, no perseveremos -la vanidad de los intelectuales- hasta encontrar seis que enturbien o nieguen la conclusión alcanzada”. Abrí con sigilo. Tres ratones estaban sentados alrededor de una mesa: dos botellas de whisky, una densa cortina de humo y libros abiertos. Entre sombras reconocí obras en latín de Agustín de Hipona, Celso y Orígenes en la pulcra B.A.C., el Proslogium de Anselmo, la Summa Theologica del Aquinate, el Defensor pacis del admirado Marsilio de Padua y varios tomos de la Patrología de Migne. Cerré la puerta. Gente seria, pensé.

"El blog del editor. Península"


"Cárcel de Carabanchel: de la represión al olvido"

El 18 de enero se inaugura la exposición "Cárcel de Carabanchel, de la represión al olvido" que permanecerá abierta hasta el 26 del mismo mes en la sala Latinarte de Madrid (Junta Municipal de Latina, Av. General Fanjul, 2).
La muestra la ha organizado la Asociación de Vecinos de Aluche, contando con la participación de usuarios de la Web flickr.com y fotógrafos profesionales que han aportado más de sesenta imágenes que recorren la historia de esta emblemática prisión, deteniéndose especialmente en la actual situación de abandono.
El objetivo fundamental de la exposición y de los actos que se celebrarán en torno a ella es llamar la atención sobre los planes especulativos que hacen peligrar una reivindicación de más de quince años: la construcción de un hospital público y los equipamientos sociales que los vecinos de los distritos de Latina y Carabanchel demandan y necesitan.
Además de las fotografías, se mostrará documentación histórica y diversos materiales recuperados de la prisión para ilustrar el importante papel de la cárcel durante la represión franquista, con la intención de hacer de este acto cultural y reivindicativo un ejercicio de memoria histórica.
El próximo sábado 12 de enero a las 12 horas tendrá lugar una Rueda de Prensa en el interior de la cárcel, donde los fotógrafos participantes en la exposición harán una presentación de las fotos ante los medios, en el mejor escenario posible.
Existe un vídeo promocional de la exposición en la dirección
http://www.avaluche.com/spip.php?article386 Además, el catálogo se puede descargar en http://www.avaluche.com/IMG/pdf/catalogo_latinarte_publicar.pdf
Por último, informar que durante la exposición se celebrarán tres actos en el auditorio anexo:
* 18 enero, viernes 19:30: Inaguración de la exposición.
* 19 enero, sábado 18:30: Usos simbólicos de la cárcel y proyección del vídeo ”La cárcel de Carabanchel: un espacio para la represión” elaborado por un equipo de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
* 26 enero, sábado 18:30: Los terrenos de la Cárcel de Carabanchel, presente y futuro. Fin de la exposición.


Un Libro: "Por quién merece amor" de Ernesto Alemán y Guillermo Alemán. Editorial Letras Cubanas 2005.

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11 Diciembre 2007

"La cucaracha de McCarthy"

Ayer, mientras hacía la ronda, me encontré una cucaracha rubia. Pese a las trampas y la limpieza, aparecen. Parecía distraída, ausente. Recorría con parsimonia la página de un libro abierto sin perder la rectitud del renglón. Si no fuera imposible, diría que estaba leyendo. Al acercarme -el ruido de las llaves (sólo me falta el chuzo para parecer un sereno) despertaría a un muerto- se escabulló debajo de una caja. Recogí el libro. Era la edición catalana de La carretera, Edicions 62, el último escorzo lírico de Cormac McCarthy. Recuerdo haberlo leído hace unos meses, cuando fue lanzado -la nueva obra maestra del huidizo autor de Meridiano de sangre- desde una cadena de televisión norteamericana. La obra, por decir algo, es negra, simbólica, polvorienta y apocalíptica. Esto de ser “apocalíptica” es expresión grave, de especialista en literatura anglosajona, y uno sólo es triste custodio -diferente, sin duda, al personaje de Trollope- por horas. La carretera impresiona debido a la crudeza de las situaciones descritas. Nada como una palabra oportuna, escalofriantes sensaciones, diálogos eléctricos. Si tuviera un amigo le hablaría de esta novela. Hay libros con los que uno -la poética del regalo y su valor de cambio presente desde Grecia- siempre queda bien. Al cabo de un rato, hay que saber esperar con paciencia, la cucaracha salió de su escondite. Avanzó -quizá buscando el libro- hasta quedar aislada, lejos de los recodos, en medio de ninguna parte. Con gesto rápido la pisé. Al juez Holden -pensé ufano- la escena, imaginaria o real, le hubiera conmovido.

El blog del editor. Península.


Sobre "La carretera" de Corman MacCarthy por Javier Cortijo

Tags: escritos, libros

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7 Diciembre 2007

Entrevista de Román Piña a Rafael Reig sobre su novela "Manual de Literatura para caníbales"

¿Qué es su libro: una novela o un manual?
Ambas cosas y la más importante: es literatura en estado puro. Sirve para aprender, para disfrutar, para reírse a carcajadas y para quedarse pensativo.
Ha escrito una parodia muy iconoclasta. ¿Cree que se la va a cargar?
No lo creo. He escrito un libro con el que se puede no estar de acuerdo. Esto tal vez es insólito, un escándalo, en estos tristes tiempos de unanimidad pueril, cuando sólo se dicen cosas con las que es imposible estar en desacuerdo (que la guerra es mala, que es bueno ayudarse, que la democracia es positiva, que la dictadura fue dura, que las civilizaciones deben aliarse, etc) este tipo de cosas no son más que indigencia intelectual.
Por ejemplo, ¿qué dice usted en su libro de Lorca?
Que era un tipo tan presumido que, si no era el centro de atención, se iba enfadado de cualquier sitio.
¿Y de Cela?
Introdujo el espíritu legionario en la literatura española: con los amigos, con razón o sin ella. Y digo lo que sabe todo el mundo: que vivió en Mallorca y quiso trabajar para la dictadura como delator, espía, chivato, lo que fuera.
¿Y de Javier Marías?
Nada grave: que me aburren sus novelas. Supongo que es una opinión legítima, por muy extravagante e insensata que sea.
A algunos autores muertos usted los machaca. ¿Alguno de los vivos se le puede querellar?
No creo, el libro no es ningún ajuste de cuentas. Por encima de todo, mi libro es una declaración de amor (correspondido) a la Literatura.
Alos románticos los llama ornitorrincos. ¿Por qué?
El descubrimiento del ornitorrinco trajo de cabeza a los naturalistas: contradecía todo el Sistema Natural de Linneo: tenía pico de pato y dientes, era una extravagancia casi irritante. Los románticos impugnaron de forma parecida el Sistema Literario de la preceptiva neoclásica.
Explique eso de que leer a Dan Brown es como votar a Hamas.
Se dice que la gente no lee. Es mentira: lo que pasa es que no leen lo que los mandarines quisieran que leyeran. Sucede lo mismo, la democracia es buena para otros países, claro que sí, pero siempre que a los muy tozudos no se les ocurra votar a Hamas, por ejemplo. Si no, se hace como en Argelia, hay que anular las elecciones y repetirlas hasta que voten lo que nos dé la gana. Pero la gente, en su puerilidad obstinada, se empecina en leer a Dan Brown y votar a Hamas, son incorregibles.
Así que no cree en las estadísticas que dicen que se lee poco...
¿Comparado con qué? No hace ni cien años el analfabetismo era casi generalizado. Se lee muchísimo más, es evidente. Que no se lea a Sergio Pitol, por ejemplo, a mí no me intranquiliza lo más mínimo: es indicio de buena salud.
¿Es este libro el desahogo de un profesor de literatura?
Más que el desahogo es el resultado en parte de veinte años de clases, intentando transmitir entusiasmo a los estudiantes, intentando comprender la historia de la literatura.
Se aventura a predecir un futuro literario de guerras. ¿Con muertos?
No tengo ningún gabinete de videncia. Como en todas las épocas, ahora también hay falsos prestigios, enormes dinosaurios que dominan el panorama literario y se extinguirán sin dejar más rastro que un par de huesos fósiles. Es muy fácil saber quiénes son esos, no hacen más que recibir condecoraciones, lo difícil es darse cuenta de quienes son los Flaubert o Baudelaire de nuestros días, los que perdurarán cuando desaparezcan los dinosaurios, los que están trabajando en silencio, con paciencia y el resplandor de la Literatura.
Usted, en el libro, se reconoce capitán de un equipo de insultadores. ¿Nos ofrece un ramillete?
Es una broma, yo insulto muy poco, lo más que puedo decir de alguien es que es un menguado. Antes me gustaba como insulto "legañoso", pero ya casi no insulto.
Dicen que ha escrito "El mundo de Sofía" de la literatura española...
Sí, pero un mundo de Sofía con siete whiskies encima, no tan ñoño como la novela esa, que es puro almíbar, muy empalagosa y aburrida.
¿Con qué autor se queda?
Con Rubén Darío, con César Vallejo, con Claudio Rodríguez, con muchos. Tengo una gran capacidad admirativa. En realidad, en mi libro, me ocupo más de los autores que aprecio que de los escritores que no me interesan.
LUKE nº 77


"Azul"

Collage: Pedro A. Martín

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29 Noviembre 2007

"Una canción, un collage y un libro"


"Cold cold ground" de Tom Waits
Crest fallen sidekick in an old cafe / Never slept with a dream before he had to go away / Theres a bell in the tower / Uncle ray bought a round / Dont worry about the army / In the cold cold ground / Now dont be a cry baby / When theres wood in the shed / Theres a bird in the chimmney / And a stone in my bed / When the roads / washed out / They pass the bottle around / And wait in the arms / Of the cold cold ground / Cold cold ground / Theres a ribbon in the willow / And a tire swing rope / And a briar patch of berries / Takin over the slope / The catll sleep in the mailbox / And well never go to town / Til we bury every dream in / The cold cold ground / Cold cold ground / Gimme a winchester rifle and a whole box of shells / Blow the roof off the goat barn / Let it roll down the hill / The piano is firewood / Times square is a dream / I find well lay down together in the cold cold ground / Cold cold ground / Cold cold ground / Call the cops on the breedloves / Bring a Bible and a rope / And a whole box of rebel / And a bar of soap / Make a pile of trunk tires / And burn em all down / Bring a dollar with you baby / In the cold cold ground / Cold cold ground / Take a weathervane rooster / Throw rocks at his head / Stop talking to the neighbors / Til we all go dead / Beware of my temper / And the dog that Ive found / Break all the windows in the / Cold cold ground / Cold cold ground.


"Tres"
Collage: Max


Coordinado por Antonio José Navarro

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26 Octubre 2007

Paul Gauguin: "Manao tupapau" / Julio Cortázar: "Instrucciones para llorar"

(El espíritu de los muertos vela, "Manao tupapau", 1892 óleo sobre lienzo, 73 x 92 cm, Buffalo, (N.Y), Albright-Knox Art Gallery .)


Julio Cortázar: "Instrucciones para llorar"

Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.
Tags: pintura, libros

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15 Octubre 2007

"Discurso de Quim Monzó en Feria del Libro de Francfort"

Señoras y señores:
Como nunca he pronunciado ningún discurso (y no sé si se me daría bien) les voy a contar un cuento.
El cuento trata de un escritor (un escritor que siempre habla muy aprisa [y que a menudo se atrabanca] ) que, un buen día, recibe la propuesta de pronunciar el protocolario discurso inicial de la Feria del Libro de Francfort.
Ello sucede el año en que la cultura catalana es la invitada de honor. Pongamos que es en 2007. Antes de aceptar el encargo, el escritor en cuestión —catalán y, por lo tanto, gato escaldado— duda. Piensa: “Y ahora ¿qué hago? ¿Acepto la invitación? ¿No la acepto? ¿La declino con alguna excusa amable? Si la acepto, ¿qué pensará la gente? Si no la acepto, ¿qué pensará a su vez esa misma gente?”
No sé como funcionan las cosas en otros países, pero les aseguro que en el mío la gente tiene tendencia a pensar muchas cosas, y a sacar muchas conclusiones.
Si un día cuentas que, en la sastrería, mientras toma tus medidas el sastre te pregunta “¿Hacia qué lado carga usted?”, y tú contestas que hacia la derecha (o hacia la izquierda), la gente saca conclusiones. Si vas a la frutería y pides manzanas saca conclusiones. Y si pides naranjas, lo mismo.
Hagas lo que hagas —cargues hacia la derecha o hacia la izquierda, compres manzanas o naranjas— la gente tiene un alto nivel de clarividencia. La gente es muy perspicaz y siempre deduce cosas, incluso ciudades que no aparecen en ningún mapa. Si das un paso hacia delante, ¿por qué no te quedaste quieto? Si te quedas quieto, ¿por qué no avanzaste? Pero sucede que el escritor en cuestión cree que no tiene que pedir perdón a nadie por sentirse parte de la cultura que ese año han invitado a Francfort; así que decide aceptar. Es evidente que no le van a proponer pronunciar el protocolario discurso inicial el año en el que la cultura invitada a la Feria de Francfort sea la turca, la vietnamita o la n’gndunga. Así pues, dice que sí, que lo va a hacer, y a continuación se sienta en una mesa, coge un bolígrafo y una libreta y empieza a calibrar qué es lo que va a decir.

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Tags: libros, articulos

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12 Octubre 2007

Rafael Reig: "La abuela de Caperucita y el lobo feroz"

Doris Lessing es una gran escritora, valiente, rigurosa y simpática.
Es igual que la abuelita de Caperucita con su pastel de moras. A mí su Cuaderno Dorado me pareció un soberano aburrimiento, pero, como es natural, cuando uno se enfrenta a la llamada "biblia del feminismo", a ese "clásico fundamental" o a ese "libro imprescindible", todo predispone al sopor, a la sublevación y a esa lectura adversativa que siempre hacemos de lo que nos alaban demasiado: no será para tanto, pensamos, lo leemos en contra, para que no nos guste. Luego la propia Doris Lessing se convirtió en una antifeminista radical. Ella es así: siempre dice lo que piensa y eso acaba trayéndole problemas. En cambio disfruté muchísimo con La buena terrorista, que leí por casualidad, sin adoctrinamiento previo. En esa novela, de plena actualidad en la España de hoy, aprendí cómo con las mejores intenciones se puede hacer el mayor daño. Según recuerdo, en un piso de "okupas", en el ambiente radical de la época, una joven se ve seducida por ideología extremista, sin darse cuenta (o mirando para otro lado) de que está siendo cómplice de crímenes.
La textura moral de esa obra, para mí, está en la línea de El agente secreto, de Conrad; o de las mejores novelas de Graham Greene, como El americano impasible. En la de Conrad hay un grupo extremista que quiere atentar contra algo muy representativo del orden burgués. Discuten: ¿el parlamento? No, muy visto. ¿La corona? Obvio. ¿Un diputado? Demasiado evidente. Total, que deciden poner una bomba en el meridiano de Greenwich. ¿Hay algo más representativo del orden burgués? Al final, hay víctimas inocentes.
Hay algo en el espesor moral de Lessing y en su rigor que también la acerca a Coetzee y, por supuesto, a las novelas de John Le Carré (La chica del tambor) o Heinrich Böll (Asedio preventivo). No es por añadir nombres, es por definir su territorio moral y literario: la exploración de la ambigüedad de la conducta, el examen de los individuos dentro de un contexto social e histórico, no sólo en su sacrosanta intimidad. También me gusta su actitud pública. Es conocido el hecho de que, siendo ya una escritora famosa, envió una novela a una editorial con seudónimo. La rechazaron. Aprovechó para denunciar el hecho y escribió un texto dedicado a los jóvenes autores, contándoles la realidad del mercado literario. Todo es una trampa, venía a decir. Me pareció digno de aplauso. Ahora Doris Lessing no está ya de moda y parece la abuela de Caperucita, con su moño blanco. Así es el mercado: hacía mucho que no se hablaba de ella. Con este premio espero que la rescatemos de la tripa del lobo feroz del mercado literario y volvamos a leerla por placer. A ser posible a favor.

Tags: articulos, libros

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6 Octubre 2007

Almudena Guzmán: "La poesía y la historia"

Antes de que la Unión Soviética fuera invadida por los nazis en 1941 y tuviera lugar la batalla de Stalingrado (1942-43), que es el núcleo temporal y espacial de la novela de Vasili Grossman, gran parte del pueblo ruso ya había sufrido en carne propia las deportaciones y los campos de concentración de Stalin, y los «privilegiados» ciudadanos que se habían salvado de las sucesivas purgas del «padrecito» ya presentían que un cerco, más espantoso si cabe que el alemán sobre Stalingrado, se iba estrechando inexorablemente en torno a ellos.
Acontecimiento bélico. Ciertamente, Vida y destino remite a la Guerra y Paz de Leon Tolstói pero no sólo por su estructura, por narrar un acontecimiento bélico trascendental para Rusia a través de los miembros de un grupo familiar y sus allegados -Tolstói se sirve de dos familias- sino también por retratar la decadencia de una clase social, en el caso de Tolstói de la aristocracia zarista y en el de Grossman de la que podríamos llamar «aristocracia roja», esto es, de esos «privilegiados» ciudadanos que acabamos de mencionar, de la élite intelectual y militar bolchevique de la Revolución de 1917 que Stalin y sus monstruosas purgas fueron borrando concienzudamente, junto a millones de rusos, del mapa de los vivos. De hecho, los personajes de Vida y Destino se refieren una y otra vez al año 1937, porque no sólo supuso el principio de la represión contra los dirigentes del Ejército Rojo -fundado por el «traidor» Trotsky- sino también la consolidación de la carta blanca de Stalin para justificar la eliminación de cualquier tipo de disidencia. A partir de 1937, en la Unión Soviética dejaron de existir los presos «políticos»: sólo había «enemigos del pueblo».
Obviamente, en una obra como Vida y destino es imposible disociar la trama histórica de la trama del corazón humano, pero también, como ocurre en todas las grandes novelas épicas, es el aliento lírico el que la dota de grandeza; no en vano, el mismo Grossman reelabora esta consideración cuando describe la alegría que siente un grupo de científicos -el físico Víctor Shtrum es uno de los protagonistas del libro y también el álter ego del autor- al reencontrarse en Moscú después de su evacuación a Kazán: «Todos aquellos hombres (?), al reunirse percibían una de las formas más elevadas de poesía que existe, la poesía de la prosa. (?).Fórmulas escritas con los dedos rojos y congelados (?), los empujones por los cupones de comida (?)?Todo aquello de repente perdió importancia» (pp. 571-572).
Tejido bordado. Vasili Grossman, que fue corresponsal del Ejército Rojo en la batalla de Stalingrado -y hasta el final de la Guerra, en Berlín-, dispuso de una amplia y detallada información para construir el tejido histórico de Vida y destino, pero si no hubiera bordado magistralmente ese frío tejido con los cálidos hilos de los sentimientos y los pensamientos individuales de cada uno de los muchos personajes de su novela, ésta no calaría tan hondo como cala en el lector. Ni el documental más crudo de los campos de concentración nazis podría provocar la emoción que, por ejemplo, suscita la doctora judía Sofia Ósipovna -con unos hombros fuertes y blancos que «nadie había besado»- cuando, ya dentro de la cámara de gas, el niño sin familia que tenía cogido de la mano se derrumba en sus brazos: «"Soy madre", pensó. Ése fue su último pensamiento» (p. 707). Ni tampoco, asimismo, el estudio más exhaustivo sobre los procesos estalinistas podría dar cuenta de la espantosa apreciación del veterano Krímov, comisario del Ejército Rojo, cuando un juez instructor de la Lubianka, la tristemente célebre sede de la policía secreta soviética, se pone a hablar por teléfono con su mujer durante su dantesco interrogatorio: «Y el mismo Krímov sentía claramente que ya no era un hombre, porque en presencia de un extraño no se mantienen conversaciones de ese tipo: "Te beso en los labios?, no quieres, bueno, está bien, está bien"» (p. 989).
«Entre millones de isbas rusas no hay ni habrá nunca dos exactamente iguales. Todo lo que vive es irrepetible. Es inconcebible que dos seres humanos, dos arbustos de rosas silvestres sean idénticos? La vida se extingue allí donde existe el empeño de borrar las diferencias y las particularidades por medio de la violencia». En este párrafo de las primeras páginas de Vida y destino Vasili Grossman resume el espíritu de su vasta y extraordinaria novela que nos trae a la memoria una reflexión de Aristóteles: «En la poesía hay más verdad que en la historia».

ABCD

Tags: libros, poesia

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