Parece ser que ya todo ha terminado. Pero no, hace tiempo que los relojes se detuvieron y que una mueca horrible quedó en las pieles. Alguien se ha quedado solo en una habitación caída dentro de una ciudad vencida, rodeado de recuerdos que se agazapan en las sombras y lanzan sus zarpazos cuando menos se espera. Alguien ha quedado solo. Alguien es sometido al tercergrado del olvido y no hay nada ni nadie que lo impida. Relámpagos de terror se llevaron las ultimas barandillas de mármol: no hay nada, ni palacios, ni duendes ni sueños , únicamente recuerdos ”¿Qué es un alma perdida? Es la que se ha desviado de su verdadera senda y anda a tientas en la oscuridad de los caminos del recuerdo… “(1) Cruzar las ciudades (¿y los campos?) es lanzarse una vez tras otra a los abismos , es encontrarse con gerard de nerval ahorcado y repetido en las esquinas, o con baudelaire regalando caramelos de desesperanza a los niños en las puertas de los orfanatos estatales . O volver de un viaje de metro abrazado a una sombra, a una mulata turbia y soñolienta, figura etílica que viene de asesinar palomas con flores del mal envenenadas. El circulo se apura y se dilata y sobre la barra de algún bar , en una media noche letalizante, dylan thomas termina sus dieciocho tragos, uno tras otro, impresionado de su propia desesperación, lejos ya de todos y de todo, de ellos y de ellas, llorando impunemente en el nombre de los perdidos que se glorian.
Vosotros lo sabéis , que los puentes sobre la bahía son fríos, cuando las damas nocturnas acechan, frías y mortales para los jóvenes que arrastran el fantasma de su agonía y taciturnos buscan a su ivonne olvidada o quizás alguna dama sin camelias y sin labios que pronuncien el nombre de la muerte en vano. Siempre hay algún hombre anónimo que sufre. Y rostros de pesadumbre manifiesta sueñan con carreteras que no llevan a ninguna parte y menos hacia la esperanza. Ya no hay jóvenes adictos a la esperanza, solo profundos lagos que se lamentan en la tarde. Boris Vian no desayunará mañana con nosotros porque su corazón de niño fallo. El mayor nos mandara una tarjeta de pésame y flores de plástico tendremos que comprar con nuestros últimos ahorros. Y su trompeta la tocaran en la profundidad del mar las mujeres de atlantes prisioneros. Ya todos los amores se vuelven inútiles: “Y el estertor de la agonía . Cómo la vida puede hacer perder el placer de la protesta.” (2). Quién sabe si seremos nosotros los que conduzcamos un camión infernal y lo lancemos inintencionadamente contra un autobús escolar … No, ciertamente nada anda bien y los ojos de las mujeres y de los hombres que quisimos están tatuados ahora sobre las maquinas en las que gastamos nuestro dinero, las nuevas enfebrecidas prostitutas de electrodo y timbre. Algo huele a podrido y no solo en Dinamarca, glup, glup… y pensamos que a Hamlet al menos le quedó el sacrosanto beneficio de la duda. ¿Ser o no ser? Felices tiempos en los que existía la disyuntiva. ¿Alguno de vosotros se atreve a pensar en algo así? ¿Existo o no existo? O en plan clásico: ¿Pienso luego existo? Por favor dejémonos de frivolidades. Sí, sin duda algo anda mal y la única esperanza es el próximo trago. ¿O estamos exagerando demasiado? Tal vez si nuestros amigos son influyentes, tendremos una pequeña información en los papeles después de chocar definitivamente contra el asfalto, si algún pájaro apenado no lo impide con sus afamadas alas.
Hemos esperado demasiados siglos para que todo siga igual y para que la angustia nos siga persiguiendo. Todos los caminos están cerrados y todas las esperanzas son inútiles, tan solo vendrá la muerte y tendrá tus ojos. Y recordaremos un hotel de Turín en el que un hombre terminó con su agonía, después de hacer tres llamadas, encontrando en la última incógnita sin despejar un asidero en el que adormecer su vida acabada. Recordaremos a tantos y tantas empeñados en vanas tareas de salvación personal a través de religiones encubridoras y aliadas de poderes criminales y devastadores. Tendremos que llorar una vez mas por todas las gentes que pueblan manicomios y hospitales y que acaban sus días como perros olvidados sin apenas un hueso de amor que roer. Y tendremos un momento en nuestra mente para rimbaud agonizando después de quemar su juventud, lo único posible después del genio y del arte. Los tiempos no están cambiando, la maquina reproductora de autómatas se perfecciona, olvidamos la sencillez de las cosas y únicamente queda el miedo y el terror, las noches interminables y los barriles de amontillado, los castillos repletos de crueldad y los procesos en los que cientos de inocentes son sacrificados. No está el mar debajo de los adoquines, no, ni el mar ni las sirenas, están los cadáveres de las gentes que se automutilan, escenas de rituales autofágicos y reinasdesaba huyendo con la mirada lánguida de los terremotos del hombre. Y seguimos sólos sin saber siquiera si nos alimentamos, si acaso comemos, si vamos o venimos en este carrusel, aunque algunos ya ni ciertamente les pueda importar. Seguimos deambulando con nuestro ser a cuestas , nuestro propio ser que nos tiraniza y nos persigue, nosotros mismos retorciéndonos las entrañas y pensando que la única solución sea vomitarnos a nosotros mismos si eso pudiese llegar a ser posible. No encontramos popes ni creencias, el veneno de la angustia ya circula nauseabundo por nuestra sangre, no existe ayuda, destrozamos nuestra cabeza en un choque que se repite cada madrugada, aunque quizá y en el fondo todo no sea más que una pequeña crisis de desesperación, un sentimiento de culpabilidad que se arrastra desde la infancia o simplemente ser polvo, aunque sea polvo enamorado.
(1) BAJO EL VOLCAN- MALCOLM LOWRY
(2) MALONE MUERE- SAMUEL BECKETT