Me quiere ayudar. La Señora Ministra de Sanidad quiere ayudarme a dejar de fumar. ¿Tabaco? ¿Porros? Es muy amable por su parte. Y como soy muy considerado voy a pensar que en lo que se refiere a mi le ha salido su ser maternal y ha pensado que llevo mucho tiempo fumando y quiere que viva hasta los cien años, sano y ahorrando dinerillo. También ha pensado que tengo que dejar de beber. No se si es que cree que bebo mucho o alguien le ha ido con el cuento. Reboso de agradecimiento. Y ahora supongo que de aquí a unos días querrá que deje de follar. Supongo, que no lo sé. Tampoco sé si piensa que sin unas cañitas y unos cigarritos, follar no tiene ningún sentido.
Vamos ver PI-BI-TA: Me parecen fantásticas y maravillosas todas tus leyes en contra de las drogas duras, que lo son, como el tabaco y el alcohol. En serio. Ahora bien, no te metas en mi vida privada. NO QUIERO TU AYUDA. No necesito que me digas lo que tengo que hacer. SOY YO quien decide lo que entra en mi cuerpo de mi piel para adentro. Yo y solo yo. De nada, guapita. (Humilde consejo: Meterle mano, también, a los Fabricantes de Coches, a la Iglesia Católica, y los Banqueros).