Enviado por Tote: "La Laguna de Sariñena. Un paraíso ornitológico"
En Sariñena, capital de la comarca de Los Monegros, podemos encontrar todos los servicios deseados. Es notable su patrimonio natural. Destaca la Laguna de Sariñena, segundo humedal de Aragón después de Gallocanta, se encuentra entre las diez más grandes del país. La Laguna de Sariñena fue declarada Refugio de Fauna Silvestre según Decreto 70/1995 de 4 de Abril de la Diputación General de Aragón. Reúne las condicionas perfectas para la reproducción, invernada y el paso de las aves acuáticas. Consta de una superficie de 206 Ha. y un perímetro próximo a los 8 Km. Proponemos un recorrido por ella mediante una vuelta completa por sus alrededores, que puede efectuarse con guía especializado (contactar en teléfono: 976 070002).
Situados en la carretera comarcal A-129, en la calle Lalueza, tomamos un desvío hacia la izquierda, y entre fincas y zonas de huerta, accedemos al camino que bordea la laguna. La primera parte de nuestro recorrido transcurrirá por una zona agrícola, con campos de alfalfa, almendros, etc., a los que acude el viñargüelo (abejaruco) en busca de abejas, su principal alimento. Nos encontramos frente a un paisaje formado por masas de carrizos, aneas y juncos, que conforman las orillas de esta zona húmeda. Entre dicha vegetación aparece el ruiseñor bastardo y el ruiseñor común. Nuestro camino discurre por un dique de tierra, que separa el canal de la laguna, desde el que podemos admirar la belleza de la garza real en la época invernal, las garcetas y la garza imperial durante el verano.
Seguimos el camino, y tomamos el primer desvío a la derecha, que discurre paralelo al canal de desagüe de la Laguna de Sariñena. Durante este tramo del recorrido se observa buena parte de la laguna, y nos acompañan nuevas especies de aves: el cormorán grande, excelente buceador que se alimenta de peces a los que persigue bajo el agua; la gaviota (gaviota reidora), con su curiosa costumbre de seguir a los tractores para ir alimentándose de los gusanos y larvas que va dejando a la intemperie al labrar, y el chorlitejo.
Continuamos el recorrido y vemos, en la margen derecha del canal de desagüe, un pequeño bosque de tamarices que suele ser sobrevolado por algún que otro aguilucho lagunero durante todo el año. No será difícil que, a lo largo de todo el trayecto, nos topemos con restos de caparazones de color rojizo provenientes de los numerosos cangrejos americanos. Esta especie de crustáceo es la más frecuente actualmente; fue introducido por el hombre en Europa y en la laguna se incorporó a la vez que descendió la salinidad. También habitan en la Laguna de Sariñena distintas especies de peces, que llegaron allí también debido al descenso de salinidad; entre estas destacan las carpas, las gambusias y el black bass. Pasados el canal de desagüe y el propio desagüe, continuamos el recorrido por el camino de La Cartuja y tomamos el primer desvío a la derecha. Accedemos al tramo considerado como uno de los más interesantes desde el punto de vista ecológico, debido a que reproduce parcialmente el aspecto que la Laguna de Sariñena presentaba anteriormente a su transformación, motivada por la puesta en funcionamiento del regadío. Solamente el tamariz, el esparto y la sosa habitan en este terreno salino. Continuamos el camino que va bordeando la parte occidental de la laguna y, situados en un bosquete de repoblación, formado por pinos, paramos para contemplar la presencia en el agua del capucete grande (somormujo lavanco), que en caso de emergencia prefiere esconderse bajo el agua antes que emprender vuelo; la focha y el capucete (zampullín), además de las llamativas bandas de azulones (ánade real), que están presentes durante todo el año. Seguimos un poco más adelante y tomamos una pista de tierra a mano derecha, que cruza la carretera, denominada camino Vinateros, y continuamos hasta tomar la carretera que va a Zaragoza. Durante este trayecto disfrutamos de un paisaje muy interesante, donde destacan las diversas especies vegetales que aparecen en el borde izquierdo del camino, entre ellas el oloroso tomillo, la tinoglosa, el escaramujo, la retama loca y curiosos ejemplares de acerollo o serbal doméstico. Comenzamos un recorrido donde el paisaje varía del entorno propiamente dicho de la Laguna de Sariñena, ya que nos encontramos ante un entorno árido -típico monegrino- con abundancia de espartos, ontinas, y de antiguas terrazas fluviales, actualmente cultivadas por el hombre, por las que podemos ver grandes bandadas de avefrías. Al llegar al cruce de la carretera, nos vamos en dirección hacia Sariñena, hasta tomar el primer desvío a la derecha, donde comenzamos un nuevo recorrido, aproximándonos por las orillas de la laguna. Allí nos encontramos con un Observatorio, una torre de madera, desde la que podemos contemplar la vida y costumbres de las aves que habitan la Laguna de Sariñena.
Aves limícolas de patas, cuellos y picos largos, todas ellas gregarias palustres o ribereñas, que crían en zonas pantanosas e invernan en estuarios. Entre estas destaca el cascarrón (avoceta) con su llamativo pico curvado, el correlimos y la chifleta (chorlitejo chico). Desde este punto divisamos algunas de las pocas playas a las que el carrizo no ha llegado, y por las que corretean las diversas aves limícolas; entre ellas el cucharón (pato cuchara), la polla de agua, el ánade frisó y también el ánade silbón.
Seguimos hacia delante por el camino que va bordeando la carretera para poder encontrarnos con una amplia diversidad de especies de aves fringílidos, es decir, que se alimentan de granos e insectos, como son el triguero, la cardelina (jilguero) y el abundante pajarel (pardillo). No debemos de despistarnos, ya que la cantidad de aves es impresionante. Mientras seguimos nuestro camino, no será difícil que nos sorprendan el algarabán (alcaraván común) o alguna que otra cudiblanca(collalba rubia). Llegamos al Centro de Interpretación y desde allí veremos una gran parte de la lámina de agua y sus orillas, la parte central de la laguna y muchas de sus isletas. Desde aquí, y antes de finalizar nuestro recorrido por este impresionante paisaje, podemos introducirnos en el mundo de las aves y disfrutar de la gran variedad de éstas. Salimos del observatorio y seguimos nuestro camino por una pista de tierra, que va discurriendo por la terraza superior. El camino aparece rodeado de árboles jóvenes, entre ellos chopos y sauces. Desde este tramo divisamos perfectamente la extensión de las aguas libres, así como el continuo trasiego de las gaviotas (gaviota reidora), los cormoranes y diversas aves acuáticas presentes. Además, La Laguna de Sariñena es uno de los pocos lugares de España en los que cría el Avetoro, especie en peligro de extinción característica de este oasis en el centro del desierto monegrino. La Laguna de Sariñena es, por lo tanto, uno de los mejores lugares donde contemplar el paso de las aves estepáreas. Constituye el lugar de destino para alrededor de 12.000 aves que invernan allí. Su finalidad principal es servir de zona de descanso y de alimentación de más de 50.000 aves, que la han incluido en sus rutas migratorias. Es recomendable visitarla al amanecer o bien al atardecer, ya que el paisaje es maravilloso y deja un recuerdo imborrable.


esa dijo
Si leo todo todo esto ¿cuando voy a los monegros?
26 Enero 2006 | 02:07 PM