De Manuel de la Fuente : "Fumando espero"
Señores y señoras del Gobierno, del Gobierno regional y del Gobierno municipal. Nosotros (y vosotros y ellos) hemos cumplido. Señores y señoras de las direcciones de los negocios, compañeros y compañeras de los comités de empresa, nosotros (y vosotros y ellos) hemos cumplido. Un mes después, nos han bajado los humos, estamos más sanos y, por supuesto, somos mucho más felices. Es cierto, casi hemos dejado de fumar. Pero, de paso, fumando espero (fumando esperamos) que ahora con igual contundencia y eficacia caiga el peso de la ley (pero todo, como sobre nosotros) en la cabezota de los que permiten que sus perros conviertan nuestros barrios en un estercolero. Y también sobre los que emponzoñan a diario nuestros ríos y nuestras costas, lo que generalmente suele ser bastante perjudicial para nuestra salud y para la del planeta que nos acoge. Y que se persiga también, con igual saña y con idéntica minuciosidad a los que todos los veranos incendian nuestros bosques, y a los asesinos de esos miles de galgos a los que ni siquiera les dan la oportunidad de preguntarse si son podencos.
Y a los asesinos (sí, así, a-s-e-s-i-n-o-s, con todas las letras) de las carreteras y de las autopistas. Y fumando espero (fumando esperamos) que de una vez por todas quede prohibida la venta de armas blancas (ni siquiera las de "recuerdo de Albacete"). Y tampoco sería mucho pedir que los brazos de la ley cayeran sobre aquellos responsables de la sangría de los accidentes laborales (también bastante perjudiciales para la salud, generalmente), y de paso, que lo haga también sobre todos los tubos de escape y chimeneas, sobre los que recalientan la tortilla de patata en el microondas, sobre los que aparcan en doble y triple fila, sobre el butanero de mi barrio que, puntual, nos despierta todos los días golpeando bombona contra bombona, y evidentemente también contra todos los que talan nuestros bosques, los que especulan con nuestros sueños, y los que se hacen de oro con nuestras necesidades.
Y ya puestos, también sobre esa especie infame de los que conducen hablando por el móvil, de los que que hacen el amor hablando por el móvil. Fumando espero (fumando esperamos) que nos dejen en paz, viendo cómo pasa la vida, como se viene la muerte, tan callando, como una voluta de humo en el aire.
(Publicado en ABC)


rb dijo
Amén
7 Febrero 2006 | 12:10 PM