Una cadena de ataques sectarios en barrios de la capital culmina con la provocación de la destrucción de la mezquita Askariya de Samarra.
Una serie de ataques indiscriminados y sectarios contra la comunidad chií han golpeado esta semana varios barrios de la capital, culminado con la voladura de la mezquita Askariya de la ciudad de Samarra, situada a 100 kilómetros al norte de Bagdad, que, como mil años de antigüedad, alberga el mausoleo del imán al-Hadi y es por ello uno de los más importantes santuarios del Islam chií en Iraq y en la región. La respuesta a esta provocación ha sido el asalto y destrucción de al casi dos centenares de mezquitas sunníes y el asesinato en Bagdad, Basora y Baquba de al menos 130 personas, en un clima de confrontación civil que cabe indagar a quién beneficia más.
El lunes, 20 una explosión, provocada en un autobús supuestamente por un suicida, causaba la muerte a 12 personas y heridas a varias más en el barrio de mayoría chií de Khadimiya, en la capital. Pocas horas antes, otra bomba había estallado en el centro de la Bagdad ante puestos de venta de comida, matando a cuatro trabajadores en paro. Al día siguiente, martes, un coche-bomba explotaba en el sector de predominio chií de Dora, un barrio situado en la periferia suroeste de la capital. En la explosión murieron 22 personas, resultando heridas otra treintena. Finalmente, el miércoles un grupo de hombres armados y vestidos de policía asaltaba la mezquita Askariya (conocida como la Mezquita Dorada ) de la ciudad de Samarra destruyendo su cúpula dorada.
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Tuve un profesor en la universidad que nos decía que para saber el origen de cualquier conflicto hay que responder a esta pregunta:
¿A quién beneficia?
Un saludo.
Nada más cierto. No hay guerra no-negocio.