De Alicia Rosales: "Perdido en el granero de mi casa he encontrado este papel, fotografía de un tiempo pasado que hoy todavía es"
Hoy está lloviendo y los ojos nerudianos que me miran parecen dos palomas oceánicas. El día, viudo de luz, invita al recogimiento y, entre libro y libro, el café y las tostadas marcan el ritmo cotidiano de este fragmento de existencia. Entre la sonrisa y el gesto melancólico, espejo de un mundo mojado, busco palabras que sirvan de paraguas a la incertidumbre del tiempo y la distancia.
Me levanto de la ausencia y busco lo entrañable al calor de mi príncipe indio que ahora duerme, ofreciendo a la vida y a los sueños la belleza de su frente oscura. Color querido de las aceitunas, olor de arcilla que resiste a la forma, libertad forjada en el norte y sur de su cuerpo, desnudo a la indolencia.
Llueve hacia fuera y el rocío manso se despereza en nuestra casa, protegido por el regazo en el que acunamos la ilusión. Llueve y podría llorar, pero no quiero. Podría pensar en la muerte galopando sobre tumbas que esperan la esperanza, podría acordarme del rapto de tantas sonrisas asesinadas, pero no quiero. No, hoy no quiero pensar. Sólo deseo oír la dulce cadencia de las caricias detenidas sobre el rostro presente del que yace a mi lado. Sentir el rudo golpe en la harina del hombre que hace pan y pactar un encuentro con los pájaros en este amanecer del color de la ceniza. Cautivos del embrujo de la vida, los silencios escriben telegramas de amor en las paredes. Toca la torre el cielo y también las seis de la mañana. El alba peina los flecos de la noche y se retiran las estrellas a la trastienda de la madrugada. Llueve sobre el viento. Juegan los suspiros a las damas en el claroscuro de los despertares y las sombras cantan himnos en los patios gatunos donde la solidaridad cuelga olvidada. Sí iré a recogerla para cubrir las tristezas de esperanza.
Hoy no quiero más que revolcarme en esta intensidad que me abraza y regalaros, si pudiera, la luna envuelta en mi beso.
Cincinnati, abril 1987


kike dijo
Hola, me parece precioso. Un recuerdo del granero que apetece encontrar. Besos.
25 Marzo 2006 | 11:54 PM