De Alicia Rosales: "Cartas desde este lado de la vida"
Hoy ha sido jueves. Un jueves extraño, uno de esos días de frontera entre el trabajo cotidiano y el anuncio de las vacaciones. Una de esas jornadas tranquilas disfrazada de domingo, sin mensajes, sin apenas llamadas de teléfono, con los pasillos más amarillos y vacíos. De vuelta a casa, he sentido una enorme necesidad de escribirte, En realidad, necesito escribirte en estos días en que nos separan muchos kilómetros de distancia, aunque, para mí, una distancia tan sólo física, porque mi conciencia te piensa de manera permanente.
Leerás estos fragmentos desde allá; seguramente ni siquiera en el orden en el que fueron escritos, no importa, incluso aunque nunca los leas, siempre quedarán como la voluntad de estar contigo a través de las palabras, el único tesoro que tengo para darte. Ayer asistí a un curso de danza africana. Éramos pocos aprendiendo el movimiento de una mujer camerunesa llegada de Bruselas. Tres horas de ritmo, de entrega, de descubrimiento. Me gusta bailar, en realidad descubro que me gusta mucho como forma de expresión. Por eso he disfrutado tanto. Los tambores africanos ponen en marcha la energía creativa. Percusión. Sonidos extraños a nuestro mundo occidental. En África se baila para vivir porque cada paso recrea la vida. La siembra, la preparación de alimentos, el reflejo del agua que no se deja atrapar, la letanía de una nana en una noche plagada de estrellas..... El cuerpo se une a la tierra, se transforma en raíz, se ondula con el viento, se mece con la lluvia, se agita, se agota, se dobla, se pierde, se encuentra. El corazón repite el ritmo de las gacelas galopando en un paisaje infinito. Y luego nada; basta; dejar de moverse para compartir el silencio, para volver de este lado, aquí, a la realidad, a la fría tarde luxemburguesa. Sí, disfruté mucho. Como disfruto siempre del otro lado del espejo. Allí donde no existe el vacío, donde habitan los sueños, donde la imaginación es el aire que se respira y se borran las fronteras de lo imposible. Como cuando estoy contigo, como cuando no estoy contigo y te pienso, como cuando te dejo y te encuentro, siempre que te adivino, te presiento, te recreo, te siento, te vivo, me muero, renazco, te quiero....


Rafa dijo
Es bastante bello e invita a respirar el paisaje en este caso africano. Buena descripción
2 Junio 2006 | 10:44 AM