"En un país del tamaño de Europa occidental, una guerra que ha durando ocho años ha costado cuatro millones de vidas. Las milicias rivales infligen un sufrimiento espantoso sobre la población civil y los dirigentes políticos no tienen fuerza para detenerlo. Esto es el Congo, y la razón del conflicto –el control de los minerales esenciales para los componentes electrónicos sobre los que depende el mundo desarrollado– es lo que provoca nuestra ceguera frente al horror doblemente vergonzante."
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