"Mismo collar, mismo perro. Tampoco podemos llevarnos a engaños si vamos a ver "La matanza de Texas", ya sea el comienzo, el medio o el final. Los amigos de la casquería -que los hay y muchos- se van a encontrar en su salsa (nunca mejor dicho) de vísceras, ketchup para dar y tomar, mucho cerebro desparramado y gran calidad carnal en las mujeres elegidas. Con esta clase de películas es lo que hay y no podemos pretender más."
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