Va a ser el color. Ahora que las curvas están a punto de desaparecer borradas por el plasma, no queda otra explicación. “Demasiado color distrae al espectador”, contaba Jacques Tati, el cineasta francés. Tanto hemos recortado la televisión, es tan plana, que dentro sólo ha quedado sitio para el color. Millones de matices y tonos. Millones de tontos.

“Para no ver la realidad, el avestruz hunde la cabeza en el televisor”, desvela el escritor brasileño Millor Fernándes. ¿Quién sabe? Quizás por eso a los vascos nos duele tanto la mollera (según un reciente estudio, el 12,40% de la población de entre 18 y 65 años, cerca de 180.000 personas, sufren migraña en Euskadi). Si quieres saber, conocer, entender lo que pasa, apaga la tele. ¡Quítatela de la cabeza!
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