“Borat”
¿Sabrá a maracuyá la nieve color sandía de las montañas de Colorado? ¿Hay vida extra más allá del nivel 256 del «Comecocos»? ¿Por qué no hay ninguna clínica estética llamada «Pelos y señales»? Grandes y tontainas enigmas de la Humanidad a los que se une otro tanto o más inquietante: ¿cómo es que un producto como «Borat» ha arrasado entre espectadores y críticos? Aunque, a decir verdad, los primeros forman la «masa social pastosa» medioamericana y british (de momento, claro), y los segundos están en la jaula de los ornitorrincos, aunque a más de uno ya les explote el corsé de tanto reír en “jo”.
"El ciclo Dreyer"
He aquí la película más valiente del cine español en años. Porque hay que echarle arrojo para atreverse con: a) un romance imposible entre cura lechón y señorita de buena familia en la España sesentera y b) sazonar el guiso (o desaguisado) con el leit motiv de un cineclub sobre Dreyer, cineasta al que Del Amo se atreve a "rotular", por así decirlo.
"Beyond the sea"
Casi por carambola, y por caprichos del calendario, Kevin Spacey se ha metido en la saca de los "biopicables" del momento: cantantes, compositores y/o músicos con biografías más complicadas y arduas que la del otorrinolaringólogo de Tom Waits. Sin embargo, quizá por cabezonería (lleva 20 años detrás de este proyecto) o porque sus dos estatuillas le permiten una segunda oportunidad (la primera fue la estimable "ma non troppo" "La trampa del caimán") en el gremio de los actores a los que Hollywood les concede una sillita de director para que sacien su sed de autor, el mismísimo Keyser Soze ha logrado sacar adelante la historia de Bobby Darin.
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