De Lisandro Otero: "La última hora de Pinochet"

Pinochet acaba de sufrir un infarto. Le han dado la extremaunción y los médicos predicen que ha entrado en su agonía final. Se extingue el hombre que frustró el experimento de la Unidad Popular, asesinó a Salvador Allende y ensangrentó Chile durante varios decenios.
La precaria democracia chilena fue inicialmente una dádiva de los militares, los “milicos” como les llaman allá. Cuando Pinochet reconoció haber perdido el plebiscito no estaba dando una lección de liberalismo. Chile se encontraba en un pésimo momento económico. El plan trazado por los “Chicago boys” y Milton Freedman ─la instauración del neoliberalismo en América Latina─, no había dado resultado. Existía un 30% de desempleo, el pueblo estaba muy descontento. De no haber cedido, Pinochet habría tenido que enfrentarse a una rebelión popular en un breve lapso. No quiso desestabilizar el país una vez más, consideró que podía gobernar detrás del trono. Y así lo hizo.
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Toño dijo
El asesino este va a morir en la cama y de viejo. Menudo cabrón!
4 Diciembre 2006 | 02:46 PM