Título original : «M, Mörder unter uns ». Producción: Nero Film/A. G. Ver Star Film Production /Alemania). Productor: Seymour Nebenzal. Director: Fritz Lang. Argumento: Thea von Harbou. Guión: Fritz Lang, Thea von Harbou y Paul Flakenberg. Fotografía: Fritz-Arno Wagner, Gustav Rathje y Karl Vash. Música: fragmentos de Peer Gynt, de Grieg. Decorados: Emil Hasler y Kart Vollbrecht. Montaje: Paul Falkenberg. Interprétes: Peter Lorre, Elien Widmann, Inge Landgut, Gustaf Grundgens, Fritz Gnass, Fritz Odemar, Paul Kent, Theo Lingen, Erns Stahl-Nachbaur, Franz Stein, Otto Wernicke, Theodor Loos, Georg John, Rudolf Blummer, Karl Platten, Rosa Valenti, Gerhard Bienert. Blanco y negro, 118 minutos, año 1931.
Una de las grandes películas del maestro del Expresionismo alemán, que ha sido considerada como una premonición del advenimiento de Hitler al poder-durante el célebre juicio, voces anónimas claman por el exterminio de los seres anormales-; pero, según me comento el propio realizador, “no fue un film antinazi, como algunos afirman; sino una película contra la pena de muerte”. (Cfr. Entrevista en Mundo, I-VIII-1970 reproducida en Travelling por el cine contemporáneo, pp. 145-150). No obstante, junto con el Testamento del Dr. Mabuse (1933), contribuyó a su exilio de Alemania.Inspirada en hechos reales, Fritz Lang tuvo que omitir el título con el que se anunció el rodaje- Mörder unter uns, “El asesino está entre nosotros”-, por las numerosas cartas amenazadoras que recibió, cuando ya se predecía el triunfo del Partido Nacionalista en las elecciones generales. Además, él mismo contó a Siegfried Kracauer que, mientras que discutía con el jefe de los estudios de Staaken, vio que este llevaba una insignia nazi en la solapa: “Ese día-dijo- alcancé la mayoría de edad política”.Ambientada en la crisis socioeconómica y moral de la República de Weimar, su alto valor testimonial ha sido destacado por el historiador Marc Ferro: “Se trata de un film que nos clarifica aspectos de Alemania antes del nazismo; es un análisis de la Alemania de Weimar. No habla de las elecciones, de los partidos políticos ni de los nazis; tiene como un punto central, como punto de análisis un pequeño hecho de sucesos; un hombre viola y mata criaturas. Y por el relato de la búsqueda del criminal se ve como funciona la sociedad de Alemania de los años 30: el poder, los gángsters y la opinión pública; se ve como funciona la familia, el papel de las mujeres, etc. Es decir que la utilización de un hecho de sucesos que no es histórico, pero que es exacto, permite hacer historia. Entonces uno puede llegar a plantearse si no será precisamente que los hechos no históricos sirven de sintonía y los síntomas permiten conocer las enfermedades de la sociedad, las enfermedades del poder. Y los males del poder y de la sociedad son historia. O sea que Lang es un historiador innovador”. (Ferro, M. “Perspectiva en torno a las relaciones Historia-Cine” en Fil-Historia, vol. I núm. 1. 1991. pp. 9-10).
Por otro lado, un critico actual- Carlos Bassas- valoraría en estos terminos la significación de El vampiro de Dusseldorf: “M es la primera película sonora del cine europeo. A pesar del que el sonoro había nacido ya poco antes, no fue hasta la película de Lang cuando cobró importancia narrativa esencial dentro de la historia, diferente de la habitual banda de relleno de los talkies hasta entonces. Aprovechando la autopista que estaba abriendo el nuevo adelanto técnico, Lang dotó a su asesino de una marca inconfundible: la tonadilla de Grieg silbada patológicamente por un estupendo Peter Lorre. Así, Lang añadió al poder de la sombra –inventada por Freund y el expresionismo y que Tourneur disparó hacia arriba en La mujer pantera (Cat People, Jacques Tourneur USA, 1942)- un elemento esencial del cine moderno de asesino, el uso de una música dietética que acompaña al crimen, al miedo. M –de mörder, asesino- es, junto a Los sobornados, (The big Heat, USA, 1953) una de las películas más completas y mejor construidas de Lang, no solo por su enorme calidad estética sino por un guión bien escrito de principio a fin, cuyo final, el juicio del hampa -¡increíble panorámica!-, es una de las escenas mejor compuestas, montadas e interpretadas del cine” (Nuestro Tiempo, núm 550, abril 2000. p. 100). (Texto de José María Caparrós Lera. “Historia del cine europeo” –De Lumière a Lars von Trier- Rialp, Libros de Cine.)
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Qué gran película, qué gran Lorre, qué gran Lang... y qué dificil sería de hacer ahora. De hecho, el único cine que de verdad me gusta es el que ningún productor actual se atrevería a dar luz verde. No falla. Salu2
Siempre puedes comprarte una digital y hala...je, je. Uno de los del barco pirata podría ayudarte con el guión (se le ven maneras) y la publicidad la tienes gratis. Si quieres te ayudo con la foto fija…y con la birras.
Como tienes unas amistades tan cinéfilas no me extraña ese tono petete que tienes cuando comentamos alguna peli…
Pásate por el bareto a tomar unas birras. Esto solo lo animas tu. (Ahora es cuando engordas)
Hala,
(Por cierto, si hacéis una peli darme un papelillo)
Pero hombre! cuanto tiempo sin tus impertinencias...un día de estos te llamo y me paso, ve haciéndome un hueco en la barra.
Papelillos ya tienes, je, je.
Besos y ve al cine, que luego pasa lo que pasa.
El cine clásico debería ser recuperado en pantalla grande aunque me temo que por rentabilidad es impensable. Y aquí donde vivo, en Valladolid, mucho menos. Me gustó mucho el artículo. Gracias