Manuel de la Fuente: "Aquellos días de marzo"
Qué quieres que te diga, cielo, desde hace tres, tres tristes años, en estos días de marzo me revolotean puñales en el estómago, y ni siquiera puedo imaginarme que está a la vuelta de la esquina, dicen, otra primavera. No sé, amor mío, pero en estos tristes, en estos tristes días de marzo se me pone el corazón en un puño, y hasta los gorriones de la plaza me parece que andan cabizbajos, rumiando recuerdos, rumiando estruendos de trenes sin retorno. No sé, amor mío, no sé qué puñetas tienen estos días de marzo, que se me viene a la boca la bilis de la desesperanza, y vivir se me hace, entonces, un oficio raro, el oficio más raro del mundo. En estos días de marzo, cuando tanto, y tantos, echo de menos. Me falta en la calle un puñado de miradas que desde hace tres tristes, tres tristes marzos, te digo, ya no están entre nosotros. A la salida del colegio extraño aquella pelota de colores, y una cola de caballo, y una carpeta con la foto, dedicada de Guti, el 14, el 14 del Madrid. Supongo, amor mío, que es cosa de mi carácter, o más bien cosa de mi memoria, qué quieres que le haga, corazón, pero no he aprendido (que no aprenda nunca) a olvidar. En estos tristes, en estos tristes días de marzo se me saltan las lágrimas, fíjate qué endiablado es el recuerdo, se me saltan las lágrimas te decía, cuando veo su foto, con gafas, con pecas, y con todas las ilusiones de esta vida, cuando veo su foto, te digo, en el abono de transporte. Qué tendrá marzo, últimamente, que me falta el aire. Qué tendrá marzo en estos días, qué tendrá, que yo soy yo, mi circunstancia, y un puñado de lexatines. Ya ves, cuando llego a la estación deambulo por el anden como un náufrago, con un pañuelo por si hay que decir un adiós o un hasta siempre una vez más. Y subo al tren con tanto dolor habitando mi costado que parece, cielo mío, que va mi alma en parihuelas. En estos tristes días de marzo te quiero desde el exilio de esta marejada de desconsuelo que no amaina. Te escribo desde la esquina de esta tristeza infinita, te escribo, en la estación de Atocha, por todo aquello que aquel día, aquellos días de marzo, tú, yo, nosotros, vosotros y ellos perdimos.



Carol dijo
Joder!! Que triste! Has conseguido nublar el dia, y a su vez poner el nudo en mi garganta.
9 Marzo 2007 | 11:39 AM