La Coctelera

Max

La Elipa de Colores

12 Noviembre 2007

María Toledano: "Zombis en la izquierda"

Vivimos en un estanque. Parece un lago, pero es un estanque. El agua se agita despacio al compás de las ocurrencias y las modas, nuestras tempestades cotidianas. En la pequeña isla de la incertidumbre y las frustraciones -combatidas en Occidente por los psicofármacos, el coche grande y la casa adosada- una parte de la izquierda (moral y marginal) lee libros cubiertos por el polvo de décadas de exilio y represión, muertes físicas y editoriales, añora épocas de creación espontánea (lucha de clases) y expulsa los demonios interiores -no los del jardín, que no tenemos- con una exagerada dosis de cinismo. Otros (lectores de Paul Auster y El País, por situarnos con dos bruscas pinceladas), los modernos o reformistas -sin querer abandonar el prestigio histórico de las siglas y los postulados estéticos que cimentaron décadas de enfrentamientos- piensan en recalificar el erial patrio -maniobras electorales, hoy por ti, mañana por mí- o en adecuar el discurso político al tiempo presente, a los cambios marcados (siempre) por la agenda de los gobernantes y sus redes bancarias. Ignoran estos reformistas, es su determinante condición, que el tiempo ya no discurre de forma lineal hacia el progreso (sabido desde Agustín de Hipona hasta Fukuyama pasando por el lustroso Hegel) sino que este presente, que se hace eterno (elástico) cada instante, es el continuum del nuevo/viejo capitalismo, su tiempo real de combate, ahora en esta nueva fase expansiva, consumista, bélica e imperial.
Nuestra noción clásica, judeocristiana, de tiempo -pasado, presente y futuro, la trinidad del discurrir vital, el ciclo natural- ha cambiado ante nuestros ojos sin darnos cuenta. El pasado es remoto, otra vida, memoria sentimental, Cuéntame, leyenda y/o guión de cine, y el futuro ya está aquí, insiste la mercadotecnia y la publicidad. El presente ha quedado suspendido, como si estuviera entre paréntesis diría Husserl -el fenomenólogo borrado de la dedicatoria de El ser y el tiempo (segunda edición) por el nazismo cultural del poeta Heidegger- encerrando el sentido y la referencia histórica del mundo desarrollado (sic) en una deslumbrante noria de estímulos y respuestas automáticas: el supermercado universal, abierto 24h. Este cambio de paradigma, low cost, de marco semántico y conceptual (No pienses en un elefante de Lakoff desarrolla esta idea al hilo de las técnicas de comunicación política de los neocons y los demócratas USA, y para aquellos que quieran saber más del asunto, Moral politics. How liberal and conservatives think, Chicago, 2002), se ha producido de manera sutil, inapreciable. Esta mutación ha convertido la realidad en reproducción e imagen: multiplicación de mercancías. En este ir y venir por los acogedores pasillos del instante, en este alocado devenir sin movimiento (la bóveda celeste de los antiguos), la alternativa anticapitalista ha sucumbido por la combinación de la fuerza centrífuga, que expulsa a los individuos y los discursos hacia las tinieblas exteriores, y la centrípeta, esa (falsa) tensión interior que ha logrado llevar hasta el centro mismo de la acción y la creación (el desagüe de la política) cualquier intento subversivo al convertirlo en parte de la renovada identidad industrial: piezas del museo de la memoria.
Estamos asistiendo al final de las organizaciones de izquierda revolucionaria, anticapitalista. Las horas caen del reloj (relojes, en sentido metafórico, sin segundero) y las manecillas se clavan en los recuerdos, en los páramos donde nunca amanece mientras los muertos, en las cunetas, juegan al tute. La brillante novela/ensayo Museo de la Revolución de Martín Kohan da cuenta de ello hablando, al revés, del instante y la aceleración. Al fondo, amontonados en alguna escombrera, tratando de levantar la cabeza del barro, los jóvenes antisistema, antiglobalización, alzan la voz desordenada y su música sincopada. Quizá en ellos esté la nueva respuesta. En ellos y en los miles de desheredados que corren por las acequias en busca de su tiempo perdido, un modelo alejado del presente descoyuntado que inspira tanto violento anuncio de detergentes, hipotecas y amores fugaces. Zombis en la izquierda y beatos, más vivos que nunca, en la derecha. La guerra, extendida al mundo, sigue, persevera en su ser, en su naturaleza delictiva y criminal.

Rebelión


Pedro Salinas: "Ayer te besé en los labios"
Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto,
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más. El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada ya,
para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.
Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no...
-¿Adónde se me ha escapado?-.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos.


"La fábrica"

Collage: Pedro A. Martín

servido por maxmartini 12 comentarios compártelo

12 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Horizontal, sí, te quiero.

Horizontal, sí, te quiero. dijo

Horizontal, sí, te quiero.
Mírale la cara al cielo,
de la cara. Déjate ya
de fingir un equilibrio
donde lloramos tú y yo.
Ríndete
a la gran verdad final,
a lo que has de ser conmigo,
tendida ya, paralela,
en la muerte o en el beso.
Horizontal es la noche
en el mar, gran masa trémula
sobre la tierra acostada,
vencida sobre la playa.
El estar de pie, mentira:
sólo correr o tenderse.
Y lo que tú y yo queremos
y el día - ya tan cansado
de estar con su luz, derecho -
es que nos llegue, viviendo
y con temblor de morir,
en lo más alto del beso,
ese quedarse rendidos
por el amor más ingrávido,
al peso de ser de tierra,
materia, carne de vida.
En la noche y la trasnoche,
y el amor y el transamor,
ya cambiados
en horizontes finales,
tú y yo, de nosotros mismos.

12 Noviembre 2007 | 10:43 AM

meri

meri dijo

Me encantan. La poesía y el collage.
Gracias por comenzar la mañana con palabras e imágenes tan lindas.
Y besos.

12 Noviembre 2007 | 11:01 AM

Ana

Ana dijo

Donde estn los besos que te debo
en una cajita
que nunca llevo el corazon encima
por si me lo quitan.
Donde estan los besos que me debes
en cualquier esquina
cansados de vivir en tu boquita
siempre a la deriva.
Extremoduro.

12 Noviembre 2007 | 12:52 PM

Karloff

Karloff dijo

Hola maxmartini, soy nuevo aquí y he llegado viendo los collages que tienes en la web. También vi las tumbas de saint denis y me parece, por su composición y porque me gusta leer, interesante. Un apunte sobre mi gusto por la elipa de colores: es completo y aunque llego tarde me ocuparé de meterme mas dentro de el.
Me llamo Enrique y vivo en Soria y tengo un hijo de 11 años que estuvo horas viendo tus fotos de Ordesa, en la web y en el blog.
Un saludo y hasta muy pronto.
Mi seudónimo es Karloff.
Enrique,

12 Noviembre 2007 | 11:18 PM

max

max dijo

Besos, chicas.

Horizontal, sí, te quiero...si este es tu nombre tengo curiosidad por conocer tus apellidos.

Gracias por tu visita, Karloff. Espero leerte por aquí cuando te apetezca.

Sra. Toledano, espero que no la moleste saber que soy lector, también, del sr. Auster Por cierto, si encuentra usted en su "prieta" agenda un ratillo no deje de ver "Lulu on the bridge" dirigida por el mencionado Auster , (Harvey Keitel, Mira Sorvino, Willem Dafoe, Gina Gershon, Mandy Patinkin, Vanessa Redgrave). Si no la encontrase sería un placer inmenso para mi, prestársela. Sobre sus reflexiones, interesantes y certeras, como siempre.
Salud.

13 Noviembre 2007 | 12:29 PM

yo

yo dijo

vamos gilipollas, borra el comentario

13 Noviembre 2007 | 02:51 PM

max

max dijo

Me desdigo, he decidido dejarte los comentarios, gilipollas. Tengo tan pocos que hasta te echo de menos, gilipollas. Venga, anímate... , gilipollas, mientras lo piensas seguro que algo de lo que pongo aquí se te pega, gilipollas. Ya se algo de ti, gilipollas, eres un tío y follas poco o nada, gilipollas.

13 Noviembre 2007 | 03:01 PM

Maria Toledano

Maria Toledano dijo

Gracias, como siempre, señor Martini, por acogerme en su página y por los comentarios que me dedica. Desde luego, y al ser recomendación suya, trataré de ver esa película.

En todo caso lanzo la pregunta clásica: ¿por qué nos gusta lo que nos gusta? ¿Cuáles son las razones? Las respuestas suelen ser inquietantes.

Con un saludo cordial,
María Toledano.

17 Noviembre 2007 | 11:43 PM

max

max dijo

Sra. Toledano, interesante pregunta la suya. Créame, como diría el mal imitador de Chaplin, que las razones por las cuales me gusta lo que me gusta, no son desconocidas por mi. Desde lo persona le comento que siempre me inquietaron las respuestas y por ello trato de cuestionarme, con mas o menos esfuerzo, todos los días un rato. Cierto es, también, que mi educación y mi economía fueron y son nefastas y ello, como usted bien sabe, pasa factura, intelectual, sobre todo.
Como usted recordará, aquellos años en los cuales vimos algo de cine juntos y en los cuales casi que la “obligué” a leer “Cosecha roja” (le gustó, creo recordar)- a usted nunca leía “novela negra”, no se ahora- yo venía de un sitio y me quedé en otro, y en ese ir hacía adelante es, donde y en el paso del tiempo encontré las respuestas a su pregunta anterior.
De todas formas es un tema que podremos desarrollar mas a fondo cuando nos sentemos a la mesa a degustar ese cocido, que ahora ya en invierno, va apeteciéndome cada vez mas.
Salud.

19 Noviembre 2007 | 11:02 AM

MariaToledano

MariaToledano dijo

Tiene usted razon, Sr. Martini, que las preguntas y las respuestas dependen del punto de vista y este, sabemos, suele situarse en el lugar menos adecuado. En el lugar de la cuenta corriente. Recordaré sólo, con un clásico fagocitado por la academia, que el pensamiento dominante es el pensamiento de la clase dominante. Y así hasta el infinito.

Un conocido mío repetía, siglos atrás, quizá en otras vidas, "yo no pregunto, no sea que me contesten".

En tout cas, le agradezco el recordatorio de "Cosecha roja". He seguido su sabio consejo y no he dejado de leer (frecuentar, dirían los cursis) "la negra". Eran buenos tiempos aquellos.

Usted tan joven, impetuoso y arrojado, y yo, imaginariamente, vestida de tul.

Con un saludo afectuoso,
María Toledano

19 Noviembre 2007 | 09:13 PM

max

max dijo

Por supuesto que el pensamiento dominante es el de la clase dominante. No solo lo sitúo solo en el lugar de la cuenta corriente, pero también. Me pasé parte de la juventud viendo las habitaciones de algunos, los más “pudientes”, de mis amigos del barrio. La cultura de sus padres no era la de los míos y su economía tampoco y esto unido da lo que da. No se cual es el comienzo de la conciencia critica pero lo cierto es que estas habitaciones estaban llenas de libros tebeos o comic y discos, muchos discos. Y ahí vi leí y oí. Y por todo esto acabé y me pasé la otra parte de la juventud pidiendo prestado todo lo que podía absorber.
También me pasé por el Corte Inglés-cuando me pillaron en el de Sol me fui al suyo, ya sabe- y por el Espasa de la Gran Vía, que también me pillaron. Tuvo que ir mi viejo a rescatarme varias veces de ambos sitios, mi viejo pobre e inculto que nunca me pudo dar un duro ni para un libro (bueno, alguno si) y mucho menos para un LP ¿recuerda? En fin, no se porqué le cuento todo esto pero creo que la economía o cuenta corriente, unida o otros “factores”, claro, tiene bastante que ver en mi caso.
Y luego está Ortega:
“El hombre no es su cuerpo, que es una cosa, ni es su alma, espíritu o conciencia que es otra cosa. El hombre es un drama que tiene que vivir con las facilidades y dificultades que topa en su camino. El hombre es un ente que se hace a sí mismo, ya que tiene muchas opciones a elegir en su vida. Pero no sólo tiene que hacerse así mismo, sino que tiene que determinar y elegir entre las diversas posibilidades lo que va a ser. Sobre las posibilidades de ser, hay que decir: • Que hay que inventárselas, sea originalmente o por recepción de los demás hombres, pues lo único que me es dado es la circunstancia. Entre estas posibilidades tengo que elegir Al elegir lo que ser, tenemos que tener presente lo que ya hemos sido, que está a nuestra espalda. Lo que hemos sido actúa negativamente sobre los que podemos ser. Esto es la experiencia de la vida. Es ésta un conocimiento de lo que hemos sido que la memoria nos conserva; pero ese conocimiento determina negativamente mi vida. El ser del hombre es irreversible, está obligado a avanzar sobre sí mismo, no por que tal instante del tiempo no pueda volver, sino al revés: El tiempo no vuelve porque el hombre no puede volver a ser lo que ha sido.
Pero a esto llegué mas tarde.
Saludos, srª Toledano.

19 Noviembre 2007 | 10:09 PM

María Toledano

María Toledano dijo

Gracias, Sr. Martini, por esta pincelada autobiográfica que, estoy seguro, todos los lectores de su blog agradecerán. La verdad no se encuentra en las cosas sencillas, sólo en las verdaderas. Esto le parecerá extraño y sin embargo, refleja la realidad. Igual que se dice, desde Grecia, que el ser es y el no ser no es, el principio de la identidad, estoy seguro que sus recuerdos configuran, conforman, definen y determinan su identidad, su ser-en-el-mundo. Gracias por aportarnos su interesante mirada.

Respecto a Ortega no haré comentarios. Sólo le remito Rafael Reig, "Manual de Literatura para caníbales". Libro que, si mi memoria es fiel, recomendó usted mismo en esta acogedora página. Ortega, el de las marquesas y el golf...

Le dejo ahora, joven maestro, que mi nieta está con ganas de ver la televisión y la tengo yo aquí escribiendo desde las 21h.

Con un cordial saludo,
María Toledano

19 Noviembre 2007 | 10:29 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Hoteles
___________________________

Fotos

maxmartini todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera