La Coctelera

Max

La Elipa de Colores

26 Noviembre 2007

Manuel de la Fuente: "Springsteen: el rayo que no cesa"

Sentado frente al televisor, Bruce apuraba las horas de la tarde de un domingo cualquiera («aprendí más con una canción de tres minutos en el tocadiscos que con muchos días de escuela», cantaría años después) como cualquier chaval americano de pueblo, como cualquier crío de apenas nueve añetes de una familia humilde y obrera de un suburbio cualquiera de cualquier estado de la Unión. Su padre, Douglas Springsteen apuraba otra cerveza y hacía cuentas para ver si por una vez llegaban holgadamente a fin de mes. Douglas comenzó a escuchar golpes sincopados y tarareos que venían del cuarto de estar. Fue hacia allí y no dio crédito a lo que veía. Su hijo Bruce, con los ojos clavados en el televisor y bailando y chillando como un poseso. En la pantalla, un tipo de apenas veintidós años no paraba de cantar apasionada y visceralmente y de contonearse como un negro. Aquel chavalín de nueve años acababa de tener su visión, la visión del sueño a la que todo americano, por pobre, rutinaria y desesperanzada que sea su existencia, tiene derecho. «Cuando vi a Elvis, supe que el rock and roll iba a ser mi vida y mi futuro», contaría años después.
Mucho ha llovido desde que Presley cambiara el curso de la historia de la canción popular, pero aquella música (del demonio, decían) sigue viva y coleando gracias a otros artistas que recogieron el testigo, que siguieron avivando el fuego de la hoguera, que aprendieron la ciencia y la esencia de las enseñanzas del genio de la pelvis inquieta. Artistas como el Springsteen que ayer se vio en el Palacio de los Deportes, un Springsteen que a sus 58 años sigue interpretando la vitalidad y el descorche de sentimientos de un género que en sus manos y en su voz (y en la de los chicos de la E. Street Band, la tuneladora particular del rock and roll que Bruce comanda) casi se antoja inmortal, todavía rebelde, y enormemente saludable y emotivo.
Andanada de órdago
Lo de anoche no tiene nombre. O sí: concretamente varios: Bruce, Steve, Clarence, Roy, Sophie, Max, Charles y Garry, los ocho rockeros que ayer se cenaron a las quince mil almas (y un solo corazón) que atestaban el coliseo de la Avenida de Felipe II. Un escuetísimo «Hola Madrid», y Bruce y los suyos que se lanzan al ataque de frente y por derecho con la pirmera andanada de órdago (a la grande, que el «Boss» no es jugador de chica): «Radio nowhere» («quiero guitarras, quiero baterías contundentes, quiero ritmo, ritmo»), una versión escalofriante del clásico «No surrender» («Como camaradas en la trinchera, con un causa que defender, no retroceder, nena, no darnos por vencidos»), «Lonesome day», y la armónica polvorienta (sabor de cactus y dunas) de «Gypsy byker», o «Magic» en una versión sombría, trufada de espiritual. Una tanda de canciones interpretadas con el coraje y la precisión habituales en Bruce y los suyos, que el Jefe cierra con una desgarrada y trémula «Reason to believe» («A veces, es difícil saber cómo al final del día, la gente aún encuentra alguna razón para creer»), en clave de blues.
El torrente emocional y musical del escenario era respondido por un público metido en faena y que se las sabe todas y al que Bruce le da lo suyo, le da su auténtico merecido con un ramillete de viejas tonadas maravillosas, carne de nuestra carne, como «Darkness in the edge of town», «Candy's room» y «She's the one», que dejó paso a una de esas piezas, «Livin in the future», con las que Bruce está ajustando cuentas con ciertas políticas de su nación: «Hay cosas que están pasando en América, como la pérdida de derechos civiles y las guerras innecesarias que nos duelen en nuestro corazón de americanos y de ciudadanos del mundo. Así que a luchar».
Las flechas del amor
Éste fue el único discurso de Springsteen en toda la noche, porque el rock and roll prometeico e incendiario pedía paso con «The promised land» («Señor, ya no soy un niño, soy un hombre que cree en la tierra prometida»), antes de adentrarse en el «Tunnel of love», y declarar altanero y enamoradísimo en «I'll work for your love» . «Working in the highway» (otro clásico), «Devil's arcade», «Last to die» y «Long walk home» llevaron de nuevo a los espectadores hacia los infiernos personales (y nacionales) de Bruce, que tras dos horas seguía hecho un toro (de Osborne) plantado en las autopistas del rock, un rayo que no cesa.
Apenas un minuto de descanso y «Girls in the summer clothes» («para las chicas de Madrid», y «para una chica de Nueva Jersey», la ausente Patti, sin duda), antes de dejar maltrechos los corazones, aventados los recuerdos, y deshilachada la memoria con «Badlands», «Thunder road», «Born to run», «Dancing in the dark» y «American land», esa tierra americana que siempre es el paisaje favorito de las canciones de Bruce Springsteen. Esa tierra que anoche, una vez más, nos abrió de par en par y por la que volvió a ser guía y cicerone, montado a lomos de ese caballo de las películas de John Ford, ese caballo negro al que llamaron, y seguimos llamando, rock and roll.

ABC

Tags: musica

servido por maxmartini 10 comentarios compártelo

10 comentarios · Escribe aquí tu comentario

AltoVolta 2.0

AltoVolta 2.0 dijo

Saludos, amigo. ¿Pero qué has hecho a tu blog? Menudo cambio de look. Me recuerda a uno que tenía en La coctelera antes de que lo dinamitaran los errores 505 o algo así. Si te has cargado la cabecera de La Elipa de colores. ¿Te has cambiado de barrio o qué? Bueno, me acostumbraré al nuevo diseño. A ver si cuelgo un postito en mi terruño, que hoy está algo abandonado, aunque intenté poner uno esta mañana y el puñetero blogger me lo mandó al ciberlimbo. Salu2

26 Noviembre 2007 | 08:05 PM

max

max dijo

Pues si, AltoVolta, esta mañana me levanté y me dije ¡a cambiar! Y aquí tienes el resultado. No me gusta demasiado pero la coctelera tiene pocas cabeceras donde elegir. El logo llevo intentando toda la tarde ponerlo y nada, que no atino. Mañana diseñare uno e intentaré de nuevo. Si cuelgas algo ya lo leo mañana que están a punto las fabes con chorizo y con la panza llena me pondré una peli. Hala, amigo, besos.

26 Noviembre 2007 | 08:32 PM

Xeitosarock

Xeitosarock dijo

Hola Max, ya has digerido las fabas con chorizo? ¿cómo se puede comer eso a esas horas de la tarde? De todas formas lo celebraremos antes, qué tal una sesión de cañas y tapas (sí hombre, las anchoas también) para el próximo puente?? Bueno lo hablaremos cuando vuelva de comer la mariscada.... Un beso.
Salud

27 Noviembre 2007 | 10:15 AM

max

max dijo

Hola Xeitosarock, he tenido que recortar tu comentario pues no quiero que ningún aburrido de los que me siguen la pista me amargue existencia. Las fabes bien, ya sabes que tengo un estomago a prueba de casi todo, je, je…
Ya imagino las anchoas revoloteando por mi casa y te cuidado con la mariscada que luego pasa lo que pasa.
Besos y luego te llamo

27 Noviembre 2007 | 10:21 AM

Ana

Ana dijo

Pues yo no me acostumbro, este color no hace que resalten tus fotos y tus collages, se ven peor. Pero bueno..... si a ti te gusta...

27 Noviembre 2007 | 03:06 PM

max

max dijo

Mientras desayunaba esta mañana y leyendo mas detenidamente tu articulo sobre el último concierto del Boss en Madrid, recordé el domingo en el cual llegó el ínclito Antonio Prieto, ya sabes, a Arrieta 2 con el “Born in the USA” bajo el brazo.
Cuando tengas los botes fríos me lo dices, y si quieres que los enfríe yo, pues también. Besos.
No es que me guste, Ana, pero ve acostumbrándote pues estoy del negro hasta los pelos-cuatro- y los de la coctelera no tienen muchas caratulas donde elegir. Buena tarde y besos.
Y me piro, que si no, estos cabrones me encuentran ocupación.

27 Noviembre 2007 | 03:18 PM

meri

meri dijo

Pues a mi también me gustaba más el negro. Los collages resaltaban mucho más, pero... como dices habrá que acostumbrarse. Yo sí recuerdo alguna portadilla un poco más chula ¿no?

Besos.

27 Noviembre 2007 | 04:29 PM

AltoVolta 2.0

AltoVolta 2.0 dijo

A las buenas. Bien, ya veo el logo más formado. Yo también he trasteado con el mío, en homenaje a las cintas "de casete". Por cierto, recomiendo a la concurrencia un estupenda película: "Once". Grandes canciones, bonita historia de amor y una incomparable sensación de salir del cine empapado de buenas vibraciones, aunque algunas algo tristes... Saludos.

27 Noviembre 2007 | 05:14 PM

Cu

Cu dijo

Se de primera mano que el concierto fue fantástico, fue una pena que conseguir entradas fuera una verdadera odisea y muchos nos quedáramos sin ella ¿a que sí Mr.V.? (ji, ji)
Dicho esto, a mí también me gustaba más el antiguo "look" de la elipa coloreá pero bueno, haré un sacrificio y me acostumbraré... ¡¡pero qué buena soy madre!! Además, seguro que los contenidos siguen siendo tan buenos como siempre (tooooma peloteo)
Y te repito, soy rapidísima incluso en tacones y tengo un fondooooooo...

28 Noviembre 2007 | 12:47 PM

max

max dijo

Nada, nada, que estaba harto del negro y como bien decís tendréis que acostumbraros a este nuevo look. Y lo cierto meri, es que las caratulas de la coctelera se han quedado un poco demodé, en fin...
Salud.

29 Noviembre 2007 | 10:56 AM

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