Manuel de la Fuente: "Al folk que más calienta"
Es un pequeño, pero activísimo (musical, y hasta políticamente) sello discográfico empeñado en la noble (y a menudo utópica y quijotesca) tarea de seguir arrojando luz sobre la música folk de nuestros días. Su nombre es, a la par, sabroso y frutal, Appleseed (pepita, semilla de manzana), y en estas fechas cumple su décimo y esforzado aniversario, al margen de modas y radiofórmulas. Una labor, la de esta gente, sencilla pero intensa, dando a conocer muchas de esas voces que sigan cantando las cuarenta y renovando la tradición. Una manera de hacer canciones que echa raíces profundas en la música popular, sobre todo en los dominios célticos y anglosajones .
Para celebrar este aniversario, el sello ha invitado a un puñado de artistas y amigos para que cultiven la semilla (nunca mejor dicho) de las canciones y ayuden a soplar las velas de la gran tarta de cumpleaños.
La lista de ilustres invitados no deja lugar a dudas sobre la ética, la estética y el carisma de Appleseed, tarta que ahora se edita en formato de doble cd, con documentado cuadernillo (Applesead/Resistencia).
El festín de este «Sowing the seeds. The 10th Anniversary»se abre con un suculento estofado campestre al que dan enjundia y sabor Pete Seeger y Bruce Springsteen, cantando al alimón «Ghost of Tom Joad», la canción de Bruce inspirada en el personaje central de «Las uvas de la ira», de John Steinbeck, con aquel Henry Fonda humano hasta las trancas en la película homónima de John Ford. El abuelo Pete entona luego ya en solitario otras piezas como «Walking down death row» y «Quite early morning», dos estrenos. Otro de los duetos mágicos del disco es el que forman el españolizado Jackson Browne (Barcelona se ha convertido en su tierra de adopción) y la musa sesentera y protestona, Joan Baez, a pachas en esa canción universal que es «Guantanamera», con versos del cubano de maizal y ron que fue el poeta José Martí. Hay ilustres veteranos que aportan su talento en pepitas de oro, como el trovador Donovan, hippie entre los hippies, con un viejo himno antibelicista, de los del «Haz el amor y no la guerra», su «Universal soldier». Del mismo palo pacifista es la legendaria «Where have all the flowers gone», revisitada aquí por Tommy Sands y Dolores Keane. Judy Collins sigue conservando voz y carisma en «Oh had I a golden thread». El Hollywood contestatario toma también cartas en el asunto con la presencia de Tim Robbins («All my children of the sun», otra pieza de Seeger apellido representado en la fiesta por su hermanastra Peggy, y su nieto Tao Rodriguez Seeger. Otros veteranos como Tom Paxton, Roger McGuinn (ex Byrds), y el canadiense Bruce Cockburn (con la maravillosa «Turn, turn, turn», otro himno sesentero) contribuyen a la jornada folclórico-campestre, así como una nueva voz totalmente conocida y reconocida en el neofolk, o el punk-folk, Ani DiFranco. Hasta el intelectualoide Lou Reed se anima en una de las piezas del álbum. Para redeondear el pastel, la camaradería se desata en «Bring them home» (maravillosa pieza escrita por Pete Seeger en plena Guerra del Vietnam), recuperada, tristemente, por la Guerra de Irak, y que el propio Pete, Ani DiFranco, el vaquero rojo, Steve Earle, y Billy Bragg hacen suya y de todos los hombres de buena voluntad. Appleseed, diez años para chuparse los dedos al folk que más calienta.
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